El consumo de comida chatarra en las escuelas está en la mira de las autoridades, pero esta vez no solo los alumnos serán regulados. Un nuevo reglamento establece que los maestros que sean sorprendidos consumiendo alimentos ultraprocesados dentro de los planteles serán sancionados con multas económicas.
La medida ha sido impulsada como parte de una estrategia para fomentar hábitos alimenticios saludables en los estudiantes y erradicar la influencia negativa que podría generar ver a sus propios docentes consumiendo estos productos. Sin embargo, la noticia ha causado controversia, ya que muchos profesores consideran que esta norma vulnera su derecho a decidir qué comer durante su jornada laboral.
De acuerdo con el reglamento, cualquier maestro que consuma papas fritas, refrescos, dulces u otros productos considerados comida chatarra dentro de la escuela podría ser acreedor a una multa, cuyo monto aún no ha sido especificado. Además, se ha señalado que se realizarán inspecciones para garantizar el cumplimiento de esta disposición.
"Es una medida extrema. Entiendo que quieran promover hábitos saludables, pero no creo que multar a los maestros sea la solución", comentó un docente afectado por la nueva normativa.
Mientras algunos sectores apoyan la iniciativa como una forma de dar el ejemplo a los alumnos, otros consideran que es un exceso de control sobre el personal educativo. Por ahora, la implementación de esta norma sigue en debate, y los sindicatos de maestros han comenzado a analizar posibles acciones para evitar que se aplique de manera injusta.