Un nuevo y sorprendente estudio científico ha demostrado que la ausencia de gravedad no solo afecta músculos y huesos —como ya se sabía— sino que también provoca que el cerebro humano cambie de posición dentro del cráneo, con efectos que podrían influir en el equilibrio, la percepción y las futuras misiones interplanetarias.
¿Cómo ocurre el desplazamiento del cerebro?
Durante décadas, los investigadores pensaban que el cerebro estaba relativamente protegido de las fuerzas mecánicas del espacio. Pero al analizar resonancias magnéticas de 26 astronautas antes y después de misiones prolongadas en la Estación Espacial Internacional, los científicos han descubierto un patrón claro: en microgravedad, el cerebro se desplaza hacia arriba y hacia atrás dentro del cráneo.
Este movimiento no es insignificante: en algunas regiones vinculadas con el control del movimiento y la integración sensorial, los desplazamientos superaron los 2.5 milímetros, una distancia considerable teniendo en cuenta el espacio rígido dentro de la cabeza humana.
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¿Por qué sucede esto?
La respuesta está en cómo cambian los fluidos dentro del cuerpo sin gravedad:
En la Tierra, la gravedad hace que los líquidos corporales se acumulen hacia abajo.
En el espacio, esos fluidos migran hacia la cabeza.
El cerebro, rodeado de líquido cefalorraquídeo, pierde su "anclaje" gravitacional y queda más libre para moverse.
Los investigadores explican que al no haber una fuerza constante que lo empuje hacia abajo, el cerebro literalmente "flota" dentro del cráneo, siendo empujado por las tensiones de tejidos circundantes y el propio líquido.
Cambios específicos y duración
Los científicos no solo observaron movimientos de conjunto, sino que desglosaron el cerebro en más de 100 regiones anatómicas para ver cómo se comportaba cada parte.
Estos son algunos hallazgos clave:
Desplazamientos regionales: Zonas del cerebro relacionadas con el movimiento y la sensación fueron las que más cambiaron de posición.
Escala con el tiempo: Cuanto más tiempo pasaba un astronauta en el espacio, mayor era el desplazamiento.
Recuperación parcial en la Tierra: Muchos de los cambios tienden a revertirse hasta seis meses después del regreso, pero algunas alteraciones —especialmente hacia atrás— pueden persistir más tiempo.
¿Tiene efectos reales en la salud?
Aunque los astronautas no mostraron problemas neurológicos evidentes como daños cognitivos permanentes, sí se notaron alteraciones en el equilibrio y la orientación tras regresar a la gravedad terrestre, especialmente en quienes tuvieron mayores desplazamientos cerebrales.
Esto implica que los efectos de la microgravedad no son meramente estructurales: pueden tener consecuencias funcionales, aunque sutiles, en la manera en que el sistema nervioso procesa información sensorial.
Implicaciones para el futuro de la exploración espacial
Estos hallazgos añaden una nueva dimensión a los retos que enfrentan agencias como la NASA:
Ya existen protocolos para combatir la pérdida de masa muscular y ósea.
Pero ahora se plantea la necesidad de contramedidas neurológicas, como hábitats con gravedad artificial parcial o sistemas que controlen cómo se redistribuyen los fluidos durante misiones prolongadas.
Con misiones planeadas a la Luna y eventualmente a Marte, comprender cómo el espacio altera el cerebro no es solo ciencia curiosa: es un paso esencial para asegurar la seguridad y el rendimiento de los astronautas en entornos extremos.