La captura y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marcó un punto de inflexión en la violencia criminal que azota a México. Pero más allá de su caída, emergen datos preocupantes sobre la respuesta violenta y organizada del propio grupo criminal, que llegó a ofrecer recompensas de hasta 20 000 pesos por cada militar asesinado en los enfrentamientos que siguieron al operativo federal.
La oscura estrategia del CJNG detrás de los ataques
Según informó el general Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), las órdenes de pagar dinero a sicarios por cada elemento de las Fuerzas Armadas abatido fueron promovidas desde el corazón de la estructura criminal. Estas instrucciones vinieron de Hugo "H", alias "El Tuli", identificado como operador logístico y financiero del CJNG y hombre de confianza de El Mencho.
Las autoridades detallaron que "El Tuli" coordinó bloqueos carreteros, incendios de vehículos y ataques directos a instalaciones militares y de la Guardia Nacional en regiones como El Grullo, en Jalisco, con el objetivo de generar caos y frenar el avance de las fuerzas federales.
Para incentivar la violencia y elevar la presión contra el Estado, se ofreció directamente una recompensa de 20 000 pesos por cada militar asesinado, una medida que evidencia un nivel de táctica operativa sin precedentes en el crimen organizado reciente.
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Cómo se desarticuló esa red criminal
El operativo que terminó con la vida de El Mencho también permitió ubicar y neutralizar a "El Tuli". Después de ser localizado en El Grullo, este operador trató de escapar en un vehículo, pero fue abatido por elementos del Ejército Mexicano tras un enfrentamiento armado, en el que también se aseguraron armas, cartuchos y una importante suma de dinero en efectivo, presuntamente vinculada a la financiación del CJNG.
Las autoridades lograron decomisar más de 7.2 millones de pesos mexicanos y 965 000 dólares, lo que refleja la capacidad financiera del cártel para sostener ofensivas violentas incluso en momentos de presión extrema.
Una reacción criminal sin precedentes
La escalada de violencia posterior al operativo contra El Mencho fue notable. Las células del CJNG realizaron bloqueos en varias carreteras, incendios de vehículos y agresiones directas en al menos siete estados, como parte de una respuesta coordinada para replegar a las fuerzas federales y mantener su control territorial.
Fuentes oficiales indicaron que estas acciones reflejan no sólo la ferocidad con la que el CJNG enfrentó el golpe a su cúpula, sino también su estructura financiera y operativa altamente sofisticada, capaz de mover dinero y recursos para incentivar ataques a elementos del Estado.
¿Qué significa este "tarifario de sangre" para México?
Expertos en seguridad coinciden en que ofrecer pagos por cada militar asesinado representa una peligrosa militarización del crimen organizado, donde no sólo se busca confrontar al Estado, sino premiar la violencia como herramienta estratégica. Esta táctica podría sentar precedentes preocupantes si no se controla rápidamente.
Las autoridades mexicanas han reforzado la presencia de fuerzas federales en las regiones afectadas y continúan los operativos de inteligencia para capturar a otros miembros de altos rangos del CJNG, con miras a desarticular por completo la cadena de mando del cártel.