CIUDAD DE MÉXICO — El Gobierno de México definió su estrategia central de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para 2026, estableciendo como objetivos innegociables la permanencia del acuerdo y la eliminación total de aranceles que entorpezcan el flujo comercial en América del Norte. Durante un encuentro con representantes del sector empresarial y organismos internacionales, las autoridades mexicanas subrayaron que la consolidación de la región como el bloque económico más competitivo del mundo depende de mantener reglas claras y libres de barreras proteccionistas.
Estrategia del Gobierno de México
La Secretaría de Economía informó que México busca mantener el T-MEC como el eje rector de su política comercial, especialmente en un contexto global marcado por la relocalización de cadenas de suministro o nearshoring. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfatizado que cualquier intento de imponer aranceles unilaterales o medidas compensatorias fuera de los mecanismos del tratado sería contraproducente para las economías de los tres socios, afectando directamente los costos de producción y el precio final de los productos para los consumidores.
Modernización del T-MEC
De cara a la próxima revisión del T-MEC, el equipo negociador mexicano trabaja en una agenda que incluye no solo la defensa de las exportaciones agroindustriales y manufactureras, sino también la modernización de los capítulos relacionados con la economía digital y la protección del medio ambiente. La postura de México es clara: el tratado debe evolucionar para enfrentar los retos tecnológicos actuales, pero sin ceder en los principios de libre comercio que han permitido el crecimiento de sectores estratégicos como el automotriz y el de autopartes.
Analistas económicos señalan que la eliminación de aranceles en la revisión del T-MEC será uno de los puntos de mayor fricción, dado el discurso proteccionista que ha surgido en ciertos sectores políticos de Estados Unidos. Sin embargo, México apuesta por la integración profunda, argumentando que la competitividad frente a otros bloques económicos, como Asia o la Unión Europea, solo se logra si América del Norte opera como un mercado unificado y eficiente. La certidumbre jurídica es, en este sentido, la prioridad para atraer mayores flujos de inversión extranjera directa.
Por su parte, el sector privado mexicano ha manifestado su respaldo total a la estrategia gubernamental, instando a que se mantenga un diálogo técnico y pragmático con las contrapartes de Washington y Ottawa. Las cámaras empresariales advierten que la revisión de 2026 no debe interpretarse como una renegociación total que abra la puerta a la inestabilidad, sino como un proceso de ajuste para perfeccionar el funcionamiento del acuerdo vigente. La estabilidad del tipo de cambio y la confianza de los inversionistas dependen, en gran medida, del éxito de estas gestiones diplomáticas.
Compromiso con el multilateralismo
Con el inicio formal de las mesas de trabajo, México reafirma su compromiso con el multilateralismo y la cooperación regional. La búsqueda de un T-MEC sin aranceles y con mecanismos de resolución de controversias fortalecidos es la hoja de ruta para asegurar la prosperidad económica del país durante el resto de la década. Mientras los socios comerciales preparan sus respectivas agendas, el gobierno mexicano sostiene que la unidad de América del Norte es la mejor defensa ante la incertidumbre económica global en este 2026.