La plancha del Zócalo de la Ciudad de México se convirtió en el escenario de una celebración masiva por el Día del Niño, donde más de 230 mil asistentes se reunieron para presenciar el espectáculo de la compañía chilena 31 Minutos. El evento, considerado histórico por la Secretaría de Cultura capitalina, reunió a familias completas en una noche marcada por la música, el humor y la participación colectiva.
Desde horas antes del inicio, personas provenientes de distintas regiones del país llegaron a la Plaza de la Constitución con la intención de asegurar un lugar. Niños y adultos, algunos disfrazados o con peluches de sus personajes favoritos, permanecieron a la espera incluso bajo el sol, mientras vendedores ambulantes ofrecían artículos alusivos al programa, así como productos básicos para sobrellevar la jornada.
¿Cómo ocurrió la celebración del Día del Niño?
Previo al espectáculo principal, la agrupación interpretó tres canciones como adelanto para quienes ya se encontraban en el lugar. Más tarde, poco después de las siete de la noche, comenzó formalmente la presentación con la aparición de personajes emblemáticos como Tulio Triviño y Juanín Juan Harry, lo que desató la euforia del público tanto en la plaza como en calles cercanas y edificios aledaños.
El espectáculo mantuvo el formato del noticiero característico del programa, combinando sketches con interpretaciones musicales. A lo largo de la noche, se abordaron temas como la libertad de las infancias y situaciones ficticias que incluyeron desde conflictos vecinales hasta eventos espaciales, todo acompañado por canciones coreadas por miles de asistentes.
Momentos destacados del evento
Momentos destacados incluyeron la participación de distintos personajes y segmentos musicales que provocaron la interacción constante del público. La energía se mantuvo con presentaciones que iban del humor a referencias musicales, incluyendo guiños a piezas clásicas como las de Ludwig van Beethoven y homenajes que evocaron a Juan Gabriel.
Uno de los puntos centrales fue la aparición de Calcetín con Rombos Man, quien protagonizó una historia en la que defendía a la Tierra de amenazas externas, además de hacer referencia a la importancia de los derechos de la niñez.
La alta asistencia también generó algunos desacuerdos entre los presentes, principalmente por la visibilidad del espectáculo, donde algunos adultos defendían el acceso prioritario para menores, mientras otros apelaban a su larga relación como seguidores del programa.
El concierto concluyó con una serie de canciones finales que fueron acompañadas por aplausos, saltos y coros multitudinarios, cerrando con un mensaje sobre la amistad y el paso del tiempo que conectó tanto con niños como con adultos que han seguido el programa durante años.