El gobierno de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una serie de propuestas de modificación al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que contemplan la posibilidad de transformar el acuerdo trilateral en una relación puramente bilateral con México, dejando fuera a Canadá. Esta postura surge en el marco de las revisiones previas a la ratificación programada para 2026.
Fuentes cercanas a la administración estadounidense señalaron que las principales fricciones con el gobierno canadiense radican en las políticas de suministro de lácteos y la reciente implementación de impuestos a servicios digitales por parte de Ottawa. Ante lo que Washington considera una falta de reciprocidad, la Casa Blanca evalúa un escenario de "acuerdos espejo" que prioricen la integración económica únicamente con el mercado mexicano.
Estados Unidos evalúa un T-MEC sin Canadá debido a fricciones comerciales.
La propuesta de un "T-MEC sin Canadá" ha generado incertidumbre en los mercados internacionales. El enfoque de Estados Unidos busca endurecer las reglas de origen y fortalecer la competitividad frente a la influencia comercial de China en la región de América del Norte. Bajo este esquema, México se mantendría como el principal socio estratégico debido a su posición clave en la cadena de suministro automotriz y de manufactura.
Representantes comerciales de Estados Unidos indicaron que, si bien la preferencia es mantener el bloque trilateral, no dudarán en buscar una salida bilateral si no se alcanzan consensos en temas de propiedad intelectual y energía. "La prioridad es defender el interés del trabajador estadounidense y la seguridad nacional", declararon funcionarios tras las recientes mesas de trabajo.
La Casa Blanca considera acuerdos espejo para fortalecer la relación con México.
Para México, la posibilidad de un tratado bilateral con Estados Unidos representa un desafío diplomático y económico. Aunque la relación comercial entre ambos países alcanzó cifras récord el año pasado, la exclusión de Canadá rompería la sinergia productiva que se ha construido en los últimos 30 años desde la creación del antiguo TLCAN.
El gobierno mexicano ha manifestado su interés en conservar la naturaleza trilateral del acuerdo, argumentando que la fortaleza de la región reside en la unidad de los tres países frente a otros bloques económicos globales. Sin embargo, analistas advierten que México podría verse obligado a negociar por separado si la brecha entre Washington y Ottawa se vuelve irreconciliable antes de la revisión oficial de 2026.
México defiende la naturaleza trilateral del T-MEC ante posibles cambios.
El impacto de esta propuesta en la economía mexicana podría ser significativo, ya que la relación comercial con Estados Unidos es crucial para el desarrollo de diversas industrias. La Casa Blanca ha dejado claro que su enfoque está en proteger los intereses de los trabajadores estadounidenses, lo que podría llevar a un cambio drástico en las dinámicas comerciales de la región.