La guerra de Trump aumenta el riesgo económico para el mundo. Aunque el presidente de EE. UU. asegura que la guerra será breve, los economistas contemplan un panorama sombrío para las finanzas globales. Los precios del combustible podrían aumentar y mantenerse altos durante meses. Es posible que eso eleve el costo de los alimentos y otros productos que dependen del transporte. Y los consumidores y las empresas, afectados por el aumento de los costos, podrían optar por gastar menos, lo que limitaría el crecimiento económico. Desde la perspectiva de los economistas, ese es el panorama cada vez más real y sombrío de la guerra en Irán liderada por Estados Unidos, que ahora entra en su segunda semana. Quizá sea un conflicto creado por el presidente Donald Trump, pero se está convirtiendo en el nuevo dolor de cabeza económico del mundo, uno que ha hecho que líderes extranjeros se apresuren a buscar maneras de contener las posibles consecuencias.
Aumento de precios del petróleo
Al centro del pánico está el alza del precio del petróleo que, por un momento, llegó a superar los 100 dólares por barril el lunes. Como la energía es crucial para el funcionamiento de la economía mundial, las turbulencias han suscitado temores de un conflicto prolongado que podría ocasionar profundos efectos financieros en todo el mundo, incluso en Estados Unidos. En respuesta, los líderes del mundo convocaron una reunión de emergencia del Grupo de los 7 el lunes, en la que los ministros de finanzas consideraron recurrir a sus reservas nacionales de petróleo para aumentar el suministro disponible, aunque decidieron no hacerlo. Solo después de que Trump afirmara más tarde ese mismo día que la guerra estaba llegando a su fin, los precios del petróleo comenzaron a estabilizarse y cayeron hasta alrededor de los 85 dólares por barril.