La creciente crisis energética en Cuba ha llevado a los ciudadanos de La Habana a buscar soluciones improvisadas para enfrentar la falta de electricidad y combustible. Desde braseros artesanales y carbón hasta motos eléctricas y paneles solares, los cubanos buscan maneras de garantizar lo básico en sus hogares.
En las carreteras periféricas, vendedores ofrecen carbón directamente sobre el asfalto y cocinas artesanales hechas con viejos tambores de lavadora o diseños más sofisticados. Niurbis Lamothe, empleada estatal de 53 años, afirmó que "hay que tomar alternativas" ante la escasez de combustible. Una compradora comentó que el precio de un saco de carbón, cerca de 5,25 dólares, representa casi la mitad del salario promedio cubano.
Comerciantes como Yurisnel Agosto, de 36 años, aseguran que la demanda se ha disparado: "Nunca había vendido tanto... La gente compra tres sacos para prepararse cuando no haya electricidad". Esta situación se enmarca en un deterioro económico que ha dejado a la población con carencias graves, cortes eléctricos de 10 a 12 horas diarias y un bloqueo estadounidense de más de 60 años, mientras la economía cubana se contrajo alrededor de 5 por ciento en 2025.
Muchos ciudadanos recurren ahora a paneles solares, una alternativa impulsada por facilidades de importación y la creciente oferta de empresas de instalación desde 2024. Reinier Hernández, propietario de una empresa de sistemas solares, destacó que la demanda es "exponencial", y sus empleados trabajan jornadas interminables. En Guanabacoa, obreros instalaron 12 paneles solares en un hogar para ancianos administrado por la Iglesia católica, permitiendo que las religiosas puedan preparar alimentos para unas 80 personas sin depender de la red eléctrica.
La crisis energética actual recuerda a los cubanos el "período especial" de los años 90, cuando la caída de la Unión Soviética provocó graves dificultades. Hoy, la situación se ve agravada por la falta de combustible y eventos internacionales, como la incursión militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro en enero, que aumentan la incertidumbre sobre el suministro energético en la isla.