Las autoridades brasileñas lograron confirmar la identidad del cantante Oliver Tree mediante un proceso de identificación forense basado en registros odontológicos enviados desde Estados Unidos, tras el accidente entre dos helicópteros ocurrido el pasado domingo en Río de Janeiro.
La confirmación fue realizada por la Policía Civil durante la noche del martes, poniendo fin al proceso de identificación de la última víctima pendiente del siniestro, que cobró la vida de seis personas.
De acuerdo con la investigación, especialistas compararon radiografías dentales proporcionadas desde territorio estadounidense con restos de la estructura dental recuperados en el lugar del accidente. La coincidencia permitió establecer oficialmente la identidad del artista.
Las autoridades informaron que el cuerpo del cantante sufrió daños severos debido al impacto y al incendio que se produjo tras la colisión aérea, situación que dificultó el reconocimiento inicial. Una vez concluido el procedimiento forense, se autorizó la liberación de los restos para los trámites correspondientes.
Como medida complementaria, los peritos también habían preparado un proceso de identificación genética mediante pruebas de ADN, para lo cual fueron recolectadas muestras biológicas que podrían haberse utilizado en caso de ser necesario.
Acciones de la autoridad
Mientras tanto, las investigaciones continúan para esclarecer las circunstancias que provocaron el accidente. La Policía Civil trabaja de manera conjunta con el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos, organismo encargado de determinar las causas de incidentes aeronáuticos en el país.
Entre las diligencias en curso se encuentra la revisión de los planes de vuelo de ambas aeronaves y la verificación de posibles comunicaciones entre los pilotos antes de la colisión. Asimismo, las autoridades analizan diversas grabaciones captadas por cámaras de vigilancia que documentaron el momento del accidente.
Detalles confirmados
Según los reportes, uno de los helicópteros transportaba a un piloto y cuatro pasajeros con destino a Angra dos Reis, mientras que la segunda aeronave era operada únicamente por su piloto y se dirigía hacia la zona oeste de Río de Janeiro.
El impacto provocó una explosión seguida de un incendio de gran magnitud en el área donde cayeron los helicópteros. Como consecuencia, cerca de 20 vehículos eléctricos que se encontraban en una concesionaria resultaron destruidos por las llamas.