La Fiscalía de Personas Desaparecidas en Coahuila advirtió que aún es prematuro determinar con precisión las causas que llevaron a la desaparición de los menores Axel y Kelly en Castaños, aunque de manera preliminar se han identificado factores emocionales y un entorno de vulnerabilidad que serán clave en la investigación.
De acuerdo con el fiscal especializado, por la edad de ambos menores no es posible establecer todavía una conclusión definitiva sobre lo ocurrido; sin embargo, precisó que Kelly presenta síntomas asociados a depresión y ansiedad, además de que se encuentra bajo tratamiento médico, situación que será tomada en cuenta dentro de la valoración integral del caso.
El funcionario explicó que, dentro de las primeras líneas de análisis, se considera que la menor pudo haber influido en Axel, particularmente porque el niño también atravesaba una situación emocional sensible, luego de que días antes habría sido regañado por su madre, lo que, según la autoridad, generó una coyuntura que los colocó en una condición vulnerable.
En el seguimiento con la familia de Axel, su madre confirmó de manera breve que el menor se encuentra bien; sin embargo, señaló que por ahora han preferido no hacerle preguntas sobre las razones que lo llevaron a ausentarse, priorizando su tranquilidad y evitando presionarlo de inmediato tras el episodio.
Pese a ello, la Fiscalía insistió en que no existe aún una conclusión definitiva, por lo que evitó adelantar una causa formal sobre la ausencia de ambos menores, subrayando que cualquier determinación deberá hacerse con base en evaluaciones especializadas y bajo un enfoque de protección integral, debido a que se trata de dos niños.
Como parte del seguimiento, se informó que Axel y Kelly serán valorados por personal de psicología, a fin de determinar con mayor precisión qué fue lo que ocurrió, cuáles fueron los factores que incidieron en su decisión de ausentarse y si existe algún contexto adicional de riesgo que deba ser atendido por las instancias correspondientes.
El caso, que en un primer momento generó alarma y una fuerte movilización social por su desaparición, entra ahora en una etapa más delicada: la de la atención emocional y psicológica de los menores, así como la revisión de las circunstancias familiares y personales que pudieron derivar en su ausencia, bajo el resguardo de las autoridades competentes.