FRONTERA, COAHUILA.- En menos de dos semanas, la Escuela Primaria "Victoriano Cepeda", ubicada en la colonia Occidental, fue blanco de la delincuencia en dos ocasiones, provocando daños materiales que obligaron a la institución a invertir más de 4 mil pesos en reparaciones; sin embargo, las actividades escolares no se detuvieron.
El primer incidente ocurrió el pasado 18 de marzo, cuando personas desconocidas ingresaron al plantel para sustraer las pastillas de los minisplits, generando afectaciones en el sistema eléctrico. Días después, el 22 de marzo, se registró un segundo robo que impactó en servicios básicos como el agua, lo que complicó la operatividad del plantel.
A pesar de ello, la escuela continuó brindando clases a sus más de 400 alumnos, gracias a las acciones inmediatas emprendidas por la directiva para restablecer las condiciones mínimas necesarias.
"Pudimos solucionar lo de las pastillas y también lo del agua; le hablamos a un plomero y gracias a Dios no fue algo mayor, pero sí nos hicieron gastar y todavía falta ver qué más se paga", señaló la directora, María del Pilar Góngora Zamora.
La directiva explicó que, aunque ya se atendieron las fallas más urgentes, aún está pendiente la reposición total de algunos componentes, lo cual se realizará después del periodo vacacional de Semana Santa, con el objetivo de evitar que los llamados "amantes de lo ajeno" vuelvan a ingresar mientras el plantel permanezca sin actividad.
Asimismo, indicó que los hechos ya fueron reportados a Infraestructura del Estado y que se interpuso la denuncia correspondiente ante el Ministerio Público, en espera de que se esclarezca la situación, ya que se presume que el responsable sería una persona conocida en el sector.
Góngora Zamora manifestó su preocupación por estos hechos, al considerar que la escuela se encuentra en una zona donde los vecinos suelen estar al pendiente del plantel, además de contar con cámaras de vigilancia.
Finalmente, informó que se solicitó el apoyo de Seguridad Pública de Frontera para incrementar los rondines durante el periodo vacacional, a fin de proteger la infraestructura y evitar nuevas afectaciones que impacten en lo económico y en el bienestar de la comunidad estudiantil.